Glosario de Baloncesto

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Saque de Banda

En inglés: Sideline Inbound

El saque de banda es una situación de juego que se produce cuando el balón sale de los límites laterales de la cancha y debe ser puesto en juego desde la línea de banda. Esta acción, aparentemente simple, representa uno de los momentos más estratégicos del baloncesto moderno, ya que permite a los equipos ejecutar jugadas diseñadas específicamente para crear ventajas ofensivas o restablecer su estructura de juego. Cuando se produce una violación o el balón sale por la línea lateral, el árbitro concede la posesión al equipo que no tocó el balón por última vez. El jugador designado para realizar el saque tiene cinco segundos para poner el balón en juego, contados desde el momento en que el árbitro le entrega la pelota. Durante este tiempo, el sacador no puede desplazarse lateralmente más allá de un metro desde el punto designado, aunque puede moverse hacia adelante y hacia atrás a lo largo de la línea. La mecánica del saque de banda requiere coordinación precisa entre el sacador y sus compañeros. El jugador que saca debe mantener al menos un pie fuera de los límites mientras realiza el pase, y puede utilizar cualquier tipo de lanzamiento: por encima de la cabeza, de pecho, picado o incluso con una sola mano. La elección del tipo de pase depende de la presión defensiva, la distancia al receptor y la jugada planificada. En el baloncesto de alto nivel, los saques de banda se dividen en varias categorías según su ubicación en la cancha. Los saques en el medio campo defensivo suelen ser más simples, diseñados principalmente para avanzar el balón de forma segura. Sin embargo, los saques en el frontcourt, especialmente cerca de la línea de fondo en la zona ofensiva, se convierten en oportunidades de oro para ejecutar jugadas elaboradas que pueden resultar en canastas fáciles. Los equipos de la NBA dedican tiempo considerable en los entrenamientos a desarrollar un repertorio de jugadas específicas para saques de banda. Estas jugadas frecuentemente incluyen bloqueos múltiples, cortes en puerta trasera y movimientos de engaño diseñados para liberar al tirador o crear una ventaja de penetración. Entrenadores legendarios como Phil Jackson y Gregg Popovich han sido maestros en diseñar jugadas creativas de saque de banda que han resultado decisivas en momentos cruciales. Un ejemplo icónico en la historia de la NBA fue la jugada diseñada por los Miami Heat en las Finales de 2013 contra los San Antonio Spurs. Con el marcador igualado y segundos restantes, Erik Spoelstra diseñó una jugada de saque de banda que culminó con Ray Allen recibiendo un pase en la esquina, donde anotó el triple que forzó la prórroga y eventualmente condujo al campeonato de Miami. La presión defensiva sobre el saque de banda puede variar significativamente. Algunos equipos optan por defender de forma pasiva, permitiendo que el balón entre en juego fácilmente para luego establecer su defensa en el medio campo. Otros equipos, especialmente cuando están detrás en el marcador en los minutos finales, aplican presión intensa sobre el sacador y los receptores potenciales, buscando forzar una violación de cinco segundos o provocar un mal pase que resulte en robo de balón. En situaciones de final de partido, el saque de banda adquiere importancia crítica. Los equipos a menudo reservan sus mejores jugadas para estos momentos, y la ejecución perfecta puede marcar la diferencia entre la victoria y la derrota. Jugadores con excelente visión de juego y capacidad de pase bajo presión, como LeBron James, Chris Paul o Nikola Jokic, frecuentemente son designados como sacadores en situaciones cruciales, aprovechando su habilidad para leer la defensa y encontrar al compañero libre. La regla FIBA difiere ligeramente de la NBA en algunos aspectos del saque de banda. En competiciones internacionales, el sacador tiene menos espacio de movimiento lateral, lo que puede complicar la ejecución de ciertas jugadas. Además, las dimensiones más reducidas de las canchas FIBA hacen que los espacios sean más compactos, requiriendo ajustes tácticos en las jugadas diseñadas. La evolución del baloncesto ha visto un incremento en la sofisticación de las jugadas de saque de banda. Los sistemas de análisis de video permiten a los equipos estudiar tendencias defensivas y desarrollar jugadas específicas para explotar debilidades. El uso de tecnología de seguimiento permite a los entrenadores analizar la efectividad de diferentes formaciones y movimientos, optimizando continuamente su arsenal de jugadas. En el contexto del baloncesto moderno, el saque de banda también se ha convertido en una oportunidad para manipular el reloj de posesión. En la NBA, el reloj de posesión se restablece a 14 segundos si el saque se produce en el frontcourt con menos de 14 segundos restantes, una regla implementada en 2018 para acelerar el juego. Esta modificación ha cambiado la estrategia en situaciones de final de cuarto, donde los equipos deben considerar cuidadosamente cuándo y cómo forzar saques de banda.