Cancha
En inglés: Court
La cancha de baloncesto es la superficie de juego rectangular donde se desarrollan los partidos, compuesta por líneas, zonas y marcas específicas que delimitan el espacio de competición y regulan las acciones del juego. Según las normas oficiales de FIBA, la cancha debe medir exactamente 28 metros de largo por 15 metros de ancho, medidos desde el borde interior de las líneas limítrofes. Esta medida representa el estándar internacional utilizado en competiciones olímpicas, mundiales y en la mayoría de las ligas profesionales europeas y latinoamericanas. En contraste, la NBA utiliza dimensiones ligeramente diferentes, con canchas de 94 pies de largo por 50 pies de ancho, equivalentes a aproximadamente 28.65 metros por 15.24 metros. Esta variación, aunque pequeña, refleja las diferencias históricas en el desarrollo del baloncesto entre Estados Unidos y el resto del mundo. Las canchas de baloncesto universitario en Estados Unidos siguen las mismas dimensiones que la NBA, mientras que las canchas de secundaria pueden ser algo más pequeñas. La superficie de juego debe ser plana, dura y libre de obstáculos, tradicionalmente construida con madera de arce en instalaciones profesionales de alta calidad. Este material ofrece la elasticidad y respuesta óptimas para el bote del balón, minimiza el riesgo de lesiones y proporciona tracción adecuada. Sin embargo, existen múltiples alternativas modernas que incluyen superficies sintéticas de alto rendimiento, parquet flotante, y materiales compuestos que ofrecen ventajas en términos de mantenimiento, durabilidad y costo. En canchas exteriores, el concreto, asfalto o superficies modulares de polipropileno son opciones comunes. La cancha está dividida en dos mitades iguales por la línea de medio campo, perpendicular a las líneas laterales y paralela a las líneas de fondo. Esta división crea dos zonas de ataque y defensa que alternan según el equipo en posesión. Cada mitad contiene elementos cruciales como la zona restrictiva, el área de tres puntos, la zona de tiros libres y el círculo central. La geometría precisa de estos elementos afecta directamente la estrategia del juego, el espaciamiento ofensivo y los esquemas defensivos. La iluminación de la cancha es un aspecto técnico fundamental, especialmente en instalaciones profesionales donde se realizan transmisiones televisivas. La normativa FIBA establece niveles mínimos de iluminación horizontal de 750 lux para competiciones internacionales y 1400 lux para eventos televisados. La distribución uniforme de la luz, sin sombras o deslumbramientos, es esencial para la visibilidad óptima del balón y los jugadores. Los sistemas modernos utilizan iluminación LED que ofrece mejor eficiencia energética, control de intensidad y temperatura de color ajustable. El mantenimiento de la cancha profesional requiere procedimientos rigurosos. Las superficies de madera necesitan limpieza diaria con sistemas de trapeado específicos que eliminan el polvo y la humedad sin dañar el barniz. El repintado de líneas se realiza periódicamente para mantener la visibilidad clara de todas las marcas. El lijado y rebarnizado completo se ejecuta anualmente o cada dos años dependiendo del uso intensivo. La inspección regular de la nivelación y detección de áreas desgastadas previene condiciones peligrosas de juego. La acústica de la cancha influye significativamente en la experiencia de juego y espectáculo. Los espacios cerrados con techos altos y superficies duras generan reverberación que amplifica los sonidos del juego, los silbatos de los árbitros y las instrucciones de los entrenadores. En pabellones modernos, se instalan paneles acústicos estratégicamente ubicados para controlar el eco excesivo sin eliminar la atmósfera vibrante que caracteriza al baloncesto profesional. La evolución histórica de la cancha refleja el desarrollo del deporte. Las primeras canchas del baloncesto inventado por James Naismith en 1891 eran gimnasios con dimensiones variables. La estandarización gradual comenzó en las décadas de 1920 y 1930, cuando el juego ganó popularidad y se establecieron reglas uniformes. La introducción de la línea de tres puntos en la década de 1960 en ligas experimentales, y su adopción oficial por la NBA en 1979 y FIBA en 1984, transformó radicalmente la estrategia y el uso del espacio en la cancha. En el baloncesto contemporáneo, la cancha representa mucho más que un simple espacio de juego. El diseño del logo central, los colores del equipo integrados en las bandas laterales, y la iconografía en las zonas de pintura crean identidad visual distintiva. Las canchas emblemáticas como el parquet del Boston Garden con sus tablones irregulares característicos, o el diseño único del Madison Square Garden, se convierten en parte integral de la mística y tradición de los equipos profesionales.