Glosario de Baloncesto

← Volver a Todos los Términos

Cuarto

En inglés: Quarter

El cuarto es una de las divisiones fundamentales del tiempo de juego en baloncesto, específicamente en la NBA, FIBA y la mayoría de las competiciones internacionales. Un partido de baloncesto se estructura en cuatro cuartos de duración específica, siendo cada cuarto un período de juego continuo interrumpido únicamente por tiempos muertos, faltas o paradas de reloj reglamentarias. En la NBA, cada cuarto tiene una duración de 12 minutos de tiempo efectivo, mientras que en competiciones FIBA, incluyendo el baloncesto olímpico y los campeonatos mundiales, cada cuarto dura 10 minutos. Esta estructura de cuatro cuartos reemplazó el sistema de dos mitades en la mayoría de las competiciones profesionales debido a que permite mejor gestión del tiempo de juego, más oportunidades comerciales y una distribución más equilibrada del esfuerzo físico de los jugadores. Entre el primer y segundo cuarto, así como entre el tercer y cuarto cuarto, existe un breve descanso de aproximadamente 2 minutos para permitir sustituciones y ajustes tácticos menores. Entre el segundo y tercer cuarto se produce el descanso más largo, conocido como medio tiempo o entretiempo, que tiene una duración de 15 minutos en la NBA y generalmente entre 10-15 minutos en competiciones FIBA. Durante este descanso prolongado, los equipos regresan a sus vestuarios para realizar ajustes estratégicos importantes, analizar estadísticas del primer tiempo y recuperarse físicamente. La importancia estratégica de cada cuarto varía según el contexto del partido. El primer cuarto es crucial para establecer el ritmo de juego, la intensidad defensiva y marcar el tono físico del enfrentamiento. Los entrenadores suelen utilizar este período para evaluar qué estrategias funcionan mejor contra el rival específico y qué jugadores muestran mejor rendimiento ese día. El segundo cuarto frecuentemente ve la participación de jugadores suplentes de calidad, y los equipos buscan llegar al medio tiempo con ventaja o minimizar la desventaja. El tercer cuarto históricamente ha sido conocido como el período donde los equipos campeones establecen su dominio, realizando lo que se conoce como "explosión del tercer cuarto", donde amplían considerablemente su ventaja o remontan déficits importantes mediante rachas anotadoras sostenidas. El cuarto cuarto es típicamente el más intenso y decisivo, donde se implementan las estrategias finales, se maximiza el tiempo de juego de las estrellas del equipo y cada posesión adquiere importancia crítica. En el cuarto final, aspectos como la gestión del reloj, el uso estratégico de faltas personales y tiempos muertos, y la ejecución de jugadas diseñadas para situaciones específicas se vuelven fundamentales. El reloj de cuarto funciona de manera descendente desde el tiempo establecido hasta llegar a cero, momento en el cual suena una bocina que indica el final del período. Si el partido está empatado al final del cuarto cuarto, se procede a jugar prórrogas adicionales hasta que haya un ganador. El concepto de cuarto también afecta significativamente las estadísticas individuales y la gestión de las faltas personales. Los jugadores deben administrar su energía a lo largo de los cuatro períodos, y los entrenadores rotan sus plantillas considerando que cada jugador tiene un límite de faltas personales antes de ser descalificado. En la NBA, un jugador es expulsado tras cometer seis faltas personales, mientras que en FIBA el límite es cinco faltas. Esta gestión de faltas influye directamente en cuándo y cómo los entrenadores utilizan a sus mejores jugadores en cada cuarto. Los sistemas de estadísticas avanzadas también consideran el rendimiento por cuarto como métrica importante para evaluar la consistencia de jugadores y equipos. Un equipo que mantiene rendimiento sólido en los cuatro cuartos demuestra mejor condición física, profundidad de plantilla y preparación mental. Algunos equipos desarrollan reputaciones específicas basadas en su rendimiento por cuartos, como ser especialistas en comienzos rápidos, dominar terceros cuartos, o cerrar partidos con fortaleza en el cuarto final. La estructura de cuartos también ha influido en la evolución táctica del baloncesto moderno, permitiendo a los entrenadores implementar diferentes esquemas defensivos y ofensivos en distintos períodos según las circunstancias del partido, el estado físico de los jugadores y las necesidades estratégicas específicas de cada momento. El final de cada cuarto representa un punto de inflexión natural donde se pueden realizar cambios significativos en la aproximación al juego sin perder el flujo general del encuentro.