Glosario de Baloncesto

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PER

En inglés: Player Efficiency Rating

El PER (Player Efficiency Rating) es una métrica avanzada integral desarrollada por el analista de baloncesto John Hollinger, diseñada para resumir la contribución estadística total de un jugador en un único número que ajusta por minutos jugados y ritmo de juego. El PER intenta medir la productividad por minuto de un jugador, estandarizada de modo que el promedio de la liga siempre sea 15.00, facilitando comparaciones entre jugadores, equipos y eras. La fórmula del PER es considerablemente compleja, incorporando todas las estadísticas principales positivas (puntos, rebotes, asistencias, robos, tapones) y negativas (fallos de tiro, pérdidas, faltas), con ajustes por ritmo de equipo, factor de liga, y minutos jugados. La fórmula completa incluye más de 20 componentes diferentes, ponderando cada estadística según su valor estimado para la victoria del equipo. Las contribuciones positivas incluyen anotación ajustada por eficiencia, rebotes ofensivos y defensivos (con peso diferenciado), asistencias, robos y tapones. Las contribuciones negativas incluyen tiros de campo fallados, triples fallados, tiros libres fallados, pérdidas de balón, y faltas personales. Después de calcular estas contribuciones brutas, el PER se ajusta por el ritmo del equipo para normalizar entre diferentes velocidades de juego, y luego se escala mediante un factor de liga para que el promedio sea exactamente 15.00 cada temporada. Este proceso de estandarización permite comparaciones directas: un PER de 20 en 2005 representa el mismo nivel de productividad relativa que un PER de 20 en 2023, a pesar de las diferencias en estilo de juego y reglas. Los estándares de interpretación establecidos por Hollinger clasifican los valores de PER en categorías: por debajo de 10 es rendimiento de reemplazo o inferior, 10-12 es productividad limitada, 12-15 es por debajo del promedio, 15-18 es bueno, 18-20 es muy bueno/All-Star, 20-25 es élite/candidato a MVP, y por encima de 25 es rendimiento histórico excepcional. En la historia de la NBA, solo un puñado de temporadas han registrado PER superiores a 30, con Wilt Chamberlain en 1962-63 ostentando el récord con 31.82, seguido por Wilt nuevamente en 1961-62 con 31.74, y Giannis Antetokounmpo en 2019-20 con 31.86 si se ajusta por la temporada acortada. LeBron James, Michael Jordan y Shaquille O'Neal han registrado múltiples temporadas con PER superiores a 29, marcando dominancia sostenida. El PER ganó popularidad mainstream durante los 2000s y 2010s, siendo ampliamente adoptado por medios, equipos y fans como una métrica conveniente para comparar jugadores. Su mayor fortaleza es la simplicidad: reduce la complejidad multidimensional del rendimiento de baloncesto a un único número fácilmente comparable. Sin embargo, esta simplicidad también representa su limitación fundamental, y la métrica ha enfrentado críticas crecientes de la comunidad analítica avanzada. Las principales críticas incluyen: primero, el PER no incorpora defensa adecuadamente, contando solo robos y tapones mientras ignora aspectos defensivos cruciales como posicionamiento, comunicación, defensa perimetral y protección del aro que no generan estadísticas contables. Esto resulta en que defensores de élite sin producciones estadísticas llamativas sean subvalorados. Segundo, el PER favorece inherentemente a jugadores con altos porcentajes de uso porque la mayoría de las acciones estadísticas positivas correlacionan con tener el balón. Jugadores que contribuyen mediante spacing, movimiento sin balón, y pantallas efectivas no capturan valor en PER. Tercero, las ponderaciones específicas de cada estadística en la fórmula, aunque bien intencionadas, son en última instancia arbitrarias y no están derivadas de análisis riguroso de impacto real en victorias. Cuarto, el PER no ajusta por calidad de compañeros de equipo o oponentes, significando que un jugador en un equipo excelente con muchas oportunidades de contribuciones estadísticas fáciles será favorecido sobre uno en un equipo inferior enfrentando defensas más intensas. A pesar de estas limitaciones, el PER mantiene utilidad como herramienta de evaluación rápida y screening inicial. Es particularmente efectivo para identificar jugadores con productividad estadística excepcional en roles específicos y para comparaciones aproximadas de valor ofensivo. Sin embargo, los analistas modernos típicamente complementan o reemplazan el PER con métricas más sofisticadas como BPM, RAPTOR, EPM, o LEBRON que incorporan datos de tracking avanzado, ajustan por contexto de compañeros/oponentes, y capturan impacto defensivo más comprehensivamente. En construcción de equipos y scouting, el PER se utiliza mejor como una pieza de un conjunto analítico más amplio, nunca como el único criterio de evaluación.