Descalificación
En inglés: Disqualification / Ejection
La descalificación o expulsión es la sanción más severa que un árbitro puede imponer a un jugador, entrenador o miembro del banco durante un partido de baloncesto. Esta acción resulta en la remoción inmediata y obligatoria del individuo del partido, prohibiéndole participar en cualquier capacidad por la duración restante del juego y frecuentemente resultando en suspensiones adicionales y multas económicas. La descalificación representa no solo una penalización táctica significativa para el equipo afectado, sino también consecuencias disciplinarias y financieras sustanciales para el individuo y la organización. En la NBA, existen múltiples caminos hacia la descalificación. El más común es acumular dos faltas técnicas durante un solo partido, resultando en expulsión automática. Alternativamente, cometer una falta flagrante de categoría 2, definida como contacto excesivo e innecesario, resulta en descalificación inmediata independientemente de otras faltas acumuladas. Adicionalmente, conducta antideportiva extrema como confrontación física con árbitros, lenguaje o gestos obscenos dirigidos a oficiales, o altercados violentos con otros jugadores pueden resultar en expulsión directa sin faltas técnicas previas. Las reglas FIBA sobre descalificación presentan diferencias notables. En competiciones internacionales, acumular cinco faltas personales resulta en descalificación automática, comparado con seis faltas en la NBA. Esta diferencia significativa afecta estrategias de manejo de faltas y protección de jugadores clave. Adicionalmente, FIBA tiene categorías más detalladas de faltas descalificantes, incluyendo faltas específicas por comportamiento antideportivo grave que no tienen equivalentes directos en el reglamento NBA. La falta técnica, el camino más común hacia la descalificación, es pitada por conducta antideportiva que no involucra contacto físico ilegal. Esto incluye: protestar decisiones arbitrales de manera excesiva, lenguaje profano u obsceno, gestos despectivos hacia oponentes o público, demoras deliberadas del juego, o comportamiento que los árbitros consideran perjudicial para el juego. La primera falta técnica resulta en un tiro libre para el equipo contrario y posesión del balón. La segunda técnica resulta en descalificación automática, tiro libre adicional y posesión. Las faltas flagrantes se dividen en dos categorías en la NBA. Una flagrante-1 involucra contacto excesivo pero no se considera deliberadamente dañino; resulta en dos tiros libres y posesión pero no expulsión automática. Una flagrante-2 es contacto excesivo e innecesario que pone en riesgo la seguridad del oponente; resulta en descalificación inmediata además de dos tiros libres y posesión. El sistema de puntos de flagrantes acumulados puede resultar en suspensiones automáticas: acumular cuatro puntos de flagrantes en playoffs resulta en suspensión automática de un partido. Históricamente, descalificaciones han alterado el curso de partidos y series enteras. El altercado masivo de 'Malice at the Palace' en 2004 entre Indiana Pacers y Detroit Pistons resultó en múltiples descalificaciones y suspensiones récord, incluyendo la suspensión de 86 partidos de Ron Artest (entonces conocido como Metta World Peace), la más larga por conducta en cancha en la historia de la NBA. Este incidente transformó fundamentalmente las políticas de seguridad y comportamiento de la liga, implementando protocolos más estrictos sobre interacciones entre jugadores y aficionados. La descalificación de Draymond Green en el Juego 5 de las Finales de 2016, resultado de acumular puntos de flagrantes durante los playoffs, es frecuentemente citada como factor decisivo en la victoria de Cleveland Cavaliers sobre Golden State Warriors. Green, jugador defensivo fundamental para los Warriors, fue suspendido automáticamente después de un incidente con LeBron James, y su ausencia en el Juego 5 cambió el momentum de la serie. Este ejemplo ilustra cómo descalificaciones y suspensiones resultantes pueden tener consecuencias masivas en el nivel más alto de competición. Las consecuencias financieras de descalificaciones son sustanciales. En la NBA, la primera falta técnica de un jugador resulta en una multa de dos mil dólares, con multas incrementándose progresivamente: la quinta técnica cuesta cinco mil dólares, la décima cuesta diez mil más suspensión de un partido, y la decimosexta resulta en suspensión adicional. Faltas flagrantes conllevan multas mínimas de quince mil dólares, con cantidades aumentando basándose en severidad y historial del jugador. Para expulsiones particularmente egregias, como contacto físico con árbitros, las multas pueden exceder cincuenta mil dólares. Los entrenadores también pueden ser descalificados, típicamente por protestar excesivamente decisiones arbitrales o conducta antideportiva. Cuando un entrenador es expulsado, debe abandonar inmediatamente el área de banca y no puede comunicarse con su equipo por la duración del partido. El entrenador asistente de mayor rango asume responsabilidades de entrenador principal. Expulsiones de entrenadores son relativamente raras comparadas con jugadores, pero entrenadores como Rasheed Wallace (como jugador) y técnicos del carácter volátil han acumulado números notables de expulsiones en sus carreras. El protocolo de descalificación requiere que el jugador o entrenador expulsado abandone inmediatamente el banco y proceda directamente al vestuario. No pueden permanecer en el área de banca o túnel adyacente donde podrían continuar comunicándose con el equipo. Violaciones de este protocolo resultan en multas adicionales. En partidos de playoffs, la tensión y stakes elevados frecuentemente resultan en mayor número de descalificaciones, con emociones intensificadas llevando a comportamiento que excede límites permisibles. Las estadísticas sobre descalificaciones revelan patrones interesantes. Durante una temporada típica de NBA, ocurren aproximadamente 35-50 descalificaciones por doble técnica, 10-15 por flagrante-2, y un puñado por conducta extrema. Ciertos jugadores acumulan descalificaciones con mayor frecuencia: Rasheed Wallace posee el récord histórico con 316 faltas técnicas en su carrera y numerosas expulsiones.