Suspensión
En inglés: Suspension
La suspensión en el baloncesto representa una sanción disciplinaria mediante la cual un jugador, entrenador u oficial de equipo es prohibido de participar en uno o más encuentros como consecuencia de violaciones serias de las reglas del juego, conducta antideportiva grave, o infracciones de políticas de la liga. Esta penalización trasciende las sanciones dentro del juego (faltas técnicas, descalificaciones) y constituye un mecanismo de la liga para mantener integridad competitiva, seguridad de los participantes, y estándares de profesionalismo. Las suspensiones pueden tener impacto profundo en equipos, alterando rotaciones, estrategias y dinámicas de vestuario, además de implicaciones financieras significativas para los jugadores afectados. En la NBA, las suspensiones se clasifican en categorías según su naturaleza y gravedad. Las suspensiones automáticas ocurren por acumulación de faltas técnicas (dos faltas técnicas en un juego resulta en expulsión y multa automática; 16 faltas técnicas en una temporada resulta en suspensión de un juego) o por acumulación de faltas flagrantes (dos puntos de falta flagrante en un juego causa expulsión; acumulación de puntos durante la temporada puede resultar en suspensiones). Las suspensiones discrecionales son impuestas por la oficina de la liga tras revisar incidentes específicos, considerando factores como intencionalidad, historial del jugador, y contexto del incidente. Las peleas representan la causa más visible de suspensiones severas. El incidente 'Malice at the Palace' el 19 de noviembre de 2004 entre Indiana Pacers y Detroit Pistons resultó en las suspensiones más severas de la historia NBA por un incidente en cancha. Ron Artest (posteriormente Metta World Peace) fue suspendido 86 juegos (incluyendo playoffs), Stephen Jackson 30 juegos, y Jermaine O'Neal 25 juegos (reducido a 15 en apelación). El incidente, que involucró altercados entre jugadores y aficionados, forzó a la NBA a implementar políticas más estrictas sobre conducta de jugadores y protocolo de seguridad. David Stern, comisionado en ese momento, utilizó las suspensiones extensas para enviar mensaje inequívoco sobre tolerancia cero hacia violencia. La regla de 'leaving the bench during an altercation' (abandonar la banca durante un altercado) genera suspensiones automáticas obligatorias que ocasionalmente impactan series de playoffs. Durante las Finales de Conferencia Oeste 2007 entre Phoenix Suns y San Antonio Spurs, Amar'e Stoudemire y Boris Diaw de los Suns fueron suspendidos un juego por levantarse de la banca durante un altercado, aunque no participaron físicamente. Esta suspensión, aplicada literalmente según la regla, alteró drásticamente el balance de la serie y generó debate sobre si la rigidez reglamentaria debe primar sobre contexto y proporcionalidad. Las suspensiones por violaciones de políticas de sustancias prohibidas siguen protocolos específicos detallados en el convenio colectivo entre la NBA y la Asociación de Jugadores. Una primera violación resulta típicamente en entrada obligatoria a programa de tratamiento. La segunda violación genera suspensión de cinco juegos, la tercera de diez juegos, y la cuarta resulta en suspensión de 25 juegos o expulsión de la liga. Las suspensiones por uso de drogas para mejorar rendimiento (PEDs) son particularmente severas: 25 juegos por primera ofensa, 55 juegos por segunda ofensa, y expulsión permanente por tercera ofensa. Estas políticas buscan equilibrar segunda oportunidades con disuasión efectiva. Las suspensiones por conducta fuera de cancha han aumentado en frecuencia a medida que las ligas adoptan posturas más proactivas sobre responsabilidad social de atletas. Ja Morant de Memphis Grizzlies fue suspendido 25 juegos en 2023 (ocho juegos inicialmente, 25 adicionales tras segundo incidente) por mostrar un arma de fuego en transmisiones de redes sociales, incidentes que la NBA determinó perjudicaban la imagen de la liga. Estas suspensiones reconocen que los jugadores son figuras públicas cuyas acciones fuera de la cancha afectan la reputación de la liga. El proceso de apelación permite que jugadores o equipos impugnen suspensiones consideradas excesivas o injustas. Las apelaciones se presentan ante un árbitro independiente designado según el convenio colectivo. El árbitro revisa evidencia, escucha argumentos de ambas partes, y emite decisión vinculante. Históricamente, algunas suspensiones han sido reducidas en apelación cuando la evidencia sugiere circunstancias atenuantes o cuando la penalización inicial se considera desproporcionada respecto a precedentes. Las implicaciones financieras de las suspensiones son sustanciales. Los jugadores suspendidos pierden salario proporcional al número de juegos perdidos. Para superestrellas con contratos máximos que ganan más de 40 millones de dólares anuales, cada juego de suspensión representa pérdida de aproximadamente $500,000. Esta consecuencia financiera severa funciona como disuasivo adicional más allá de la vergüenza pública y el impacto en el equipo. Los equipos también enfrentan desafíos: deben ajustar rotaciones sin poder reemplazar al jugador suspendido en la nómina activa. En competiciones FIBA, las suspensiones siguen procedimientos similares pero con jurisdicciones diferentes. FIBA puede suspender jugadores por conducta durante torneos internacionales, separado de acciones que ligas nacionales puedan tomar. Las suspensiones FIBA generalmente se aplican solo a competiciones bajo jurisdicción FIBA, aunque incidentes particularmente graves pueden resultar en cooperación entre organismos para sanciones más amplias. Los Juegos Olímpicos tienen protocolos adicionales bajo autoridad del Comité Olímpico Internacional (COI).