One-and-Done
En inglés: One-and-Done
El término "One-and-Done" se refiere al fenómeno en el baloncesto universitario estadounidense donde los prospectos de élite juegan solo una temporada de baloncesto universitario de la NCAA antes de declararse elegibles para el Draft de la NBA. Esta práctica surgió como resultado de la regla de la NBA implementada en 2005 que requiere que los jugadores tengan al menos 19 años de edad y un año removido de su graduación de secundaria antes de ser elegibles para el draft. En lugar de ir directamente de la secundaria a la NBA (como lo hicieron LeBron James, Kobe Bryant y Kevin Garnett), los mejores prospectos ahora típicamente juegan una temporada en la universidad antes de hacer el salto profesional. La regla one-and-done ha sido controvertida desde su implementación. Los críticos argumentan que fuerza a jugadores que no tienen interés en la educación universitaria a asistir a la universidad durante un año, esencialmente usando el baloncesto universitario como una liga de desarrollo no remunerada para la NBA. Los defensores sostienen que da a jugadores jóvenes tiempo adicional para madurar física y mentalmente antes de enfrentar las rigores de la vida profesional, y que el año en la universidad proporciona al menos alguna exposición a la educación superior y manejo de finanzas. El impacto del one-and-done en el baloncesto universitario ha sido profundo y multifacético. Programas de élite como Duke, Kentucky, Kansas y North Carolina han adaptado sus estrategias de reclutamiento para enfocarse en asegurar a los mejores jugadores one-and-done cada año. El entrenador John Calipari de Kentucky se convirtió en el maestro de este enfoque, reclutando consistentemente clases de reclutamiento rankeadas #1 llenas de futuros selecciones de primera ronda de la NBA. Su filosofía era simple: recluta al mejor talento, dales minutos desde el día uno, ayúdalos a desarrollarse para la NBA, envíalos a la NBA después de un año, repite el proceso. Esta estrategia crea una dinámica interesante donde los equipos son increíblemente talentosos pero jóvenes e inexpertos. Los jugadores one-and-done dominan estadísticamente y proporcionan momentos de brillo atlético, pero pueden carecer de la química de equipo, madurez y conocimiento del juego de equipos con jugadores de múltiples años. Esto explica por qué equipos cargados de futuros jugadores de la NBA a veces pierden sorpresivamente en March Madness contra equipos más viejos y experimentados con jugadores menos talentosos individualmente. Algunos de los jugadores one-and-done más exitosos incluyen a Kevin Durant (Texas, 2007), quien ganó el premio Nacional de Jugador del Año antes de convertirse en selección #2 del draft y finalmente un MVP de la NBA; Anthony Davis (Kentucky, 2012), quien lideró a los Wildcats a un campeonato nacional antes de convertirse en selección #1 y estrella perenne de la NBA; y Zion Williamson (Duke, 2019), quien se convirtió en un fenómeno cultural durante su única temporada universitaria antes de ser seleccionado #1 por los New Orleans Pelicans. La experiencia universitaria para jugadores one-and-done es única. Están bajo intenso escrutinio mediático, con cada partido analizado por scouts de la NBA. Sus decisiones en la cancha son evaluadas no solo por cómo ayudan a sus equipos universitarios a ganar, sino por cómo demuestran habilidades traducibles a la NBA. Esta presión dual puede crear situaciones complejas donde los mejores intereses del jugador individual pueden no alinearse perfectamente con los mejores intereses del equipo. La regla one-and-done ha enfrentado desafíos significativos en años recientes. La NCAA ha sido criticada por generar miles de millones de dólares de ingresos del baloncesto universitario mientras que los atletas (incluidos los jugadores one-and-done que generan gran parte de esa atención) no recibían compensación directa. La introducción de reglas NIL (Name, Image, Likeness) en 2021 cambió parcialmente esto, permitiendo a jugadores universitarios monetizar su celebridad a través de acuerdos de endorsement, apariciones y redes sociales. Alternativas al camino one-and-done han surgido. La NBA G League creó un programa llamado "G League Ignite" que permite a prospectos de élite saltarse la universidad completamente, uniéndose a un equipo de desarrollo profesional donde son pagados para entrenar y jugar contra competición profesional. Jugadores como Jalen Green y Jonathan Kuminga eligieron esta ruta y fueron selecciones de lotería del draft. Adicionalmente, algunos prospectos optan por jugar profesionalmente en el extranjero durante un año antes de entrar al draft de la NBA. Hay discusiones en curso sobre eliminar o modificar la regla de edad de la NBA. Algunos abogan por regresar al sistema anterior donde jugadores podían saltar directamente de secundaria a la NBA, argumentando que individuos de 18 años deberían tener la libertad de ganarse la vida profesionalmente si tienen las habilidades. Otros sugieren extender el requisito a dos años fuera de secundaria, forzando a los jugadores a desarrollarse más antes de volverse profesionales.