Glosario de Baloncesto

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Rescisión

En inglés: Buyout

La Rescisión, conocida en inglés como Buyout, es un acuerdo mutuamente negociado entre un equipo de la NBA y un jugador para terminar el contrato existente del jugador antes de su fecha de vencimiento natural. Este proceso permite que ambas partes separen sus caminos de una manera que puede ser beneficiosa para cada lado, aunque implica que el equipo pague al jugador una porción del salario restante garantizado a cambio de su liberación del roster. Las rescisiones típicamente ocurren cuando un jugador veterano con un contrato sustancial ya no encaja en los planes del equipo, ya sea porque el equipo está en reconstrucción y quiere dar minutos a jugadores más jóvenes, o porque el jugador simplemente no está contribuyendo al nivel esperado. En lugar de mantener al jugador en el banquillo o fuera de la rotación, ambas partes pueden acordar una rescisión que permita al jugador buscar oportunidades con otro equipo. El proceso de negociación de una rescisión implica que el jugador renuncie a una porción de su salario garantizado restante a cambio de su libertad inmediata para firmar con otro equipo. La cantidad exacta que el jugador renuncia varía según la situación, pero comúnmente está en el rango del 20-40% del dinero restante. El jugador acepta esta reducción porque valora la oportunidad de jugar para un equipo contendiente o de obtener un rol más significativo en otro lugar. Desde la perspectiva del equipo, una rescisión proporciona alivio tanto financiero como de tope salarial. Aunque todavía deben pagar la mayor parte del salario del jugador, ahorran el porcentaje que el jugador renunció. Más importante aún, cualquier dinero ahorrado también reduce la carga contra su tope salarial. Este espacio adicional puede ser crucial para equipos que están tratando de evitar el impuesto de lujo o que necesitan flexibilidad para hacer otros movimientos. El timing de las rescisiones es estratégicamente importante. La mayoría de las rescisiones ocurren antes de la fecha límite de playoffs de la NBA, que típicamente cae a principios de marzo. Los jugadores que son rescindidos antes de esta fecha son elegibles para firmar con un nuevo equipo y jugar en los playoffs con esa franquicia. Los jugadores que son rescindidos después de la fecha límite no pueden participar en los playoffs con su nuevo equipo, haciendo que las rescisiones post-fecha límite sean menos atractivas para jugadores que buscan competir por un campeonato. Las rescisiones son particularmente comunes con jugadores veteranos que fueron adquiridos en traspasos pero que no funcionaron con su nuevo equipo. Estos jugadores a menudo tienen contratos sustanciales que los hacen difíciles de traspasar nuevamente, haciendo que la rescisión sea la opción más práctica para que ambas partes sigan adelante. El jugador obtiene la oportunidad de elegir su próximo destino como agente libre, mientras que el equipo elimina un contrato problemático del roster. Existe un elemento de caballerosidad y respeto mutuo en muchas rescisiones. Los equipos generalmente solo acuerdan rescisiones con jugadores veteranos que han sido profesionales durante su tiempo con la organización. Los jugadores que han causado problemas, han sido disruptivos en el vestuario, o no han cumplido con sus compromisos profesionales pueden tener menos probabilidades de recibir una rescisión favorable, o pueden ser simplemente renunciados sin negociación. Después de una rescisión, el jugador se convierte en agente libre sin restricciones y puede firmar con cualquier equipo, incluyendo equipos contendientes. Esto ha llevado a cierta controversia, particularmente cuando jugadores rescindidos inmediatamente firman con equipos en la cima de la clasificación. Los críticos argumentan que esto permite a los equipos ricos beneficiarse de jugadores que fueron pagados por otras organizaciones, aunque los defensores notan que el jugador sacrificó dinero para tener esta opción. Las reglas del CBA incluyen algunas restricciones sobre rescisiones. Por ejemplo, si un jugador es adquirido mediante traspaso y luego rescindido, generalmente no puede re-firmar con su equipo original durante esa misma temporada. Esta regla está diseñada para prevenir tratos de fachada donde los equipos traspasen a un jugador temporalmente solo para facilitar una rescisión antes de traerlo de vuelta. El monto final que un equipo paga en una rescisión cuenta como dinero muerto contra su tope salarial durante las temporadas restantes del contrato original, a menos que el equipo opte por usar la Stretch Provision para distribuir el pago a lo largo de un período más largo. Esta decisión depende de las necesidades de tope salarial del equipo y su estrategia de construcción de roster a largo plazo. Las rescisiones exitosas requieren negociación de buena fe y disposición al compromiso de ambas partes. Los agentes de jugadores juegan un rol crucial en estas conversaciones, ayudando a encontrar un término medio donde el jugador renuncia a suficiente dinero para hacer que la rescisión valga la pena para el equipo, pero retiene suficiente para sentirse respetado y adecuadamente compensado.