Pasos
En inglés: Traveling
Los pasos, también conocidos como caminar o avanzar ilegalmente, constituyen una de las violaciones fundamentales del baloncesto que se produce cuando un jugador en posesión del balón se mueve de manera ilegal sin botarlo. Según el reglamento FIBA, esta infracción ocurre cuando un jugador que sostiene el balón da más de dos pasos sin botar, o cuando mueve incorrectamente el pie de pivote antes de soltar el balón para driblar o pasar. La regla de pasos en FIBA establece que cuando un jugador recibe el balón con ambos pies en el suelo, puede usar cualquiera de ellos como pie de pivote. El pie que levante primero quedará comprometido, y el que permanezca en contacto con el suelo será el pie de pivote. Una vez establecido el pie de pivote, el jugador puede levantarlo para pasar o lanzar, pero no puede volver a apoyarlo antes de soltar el balón. Si el jugador recibe el balón en movimiento o al finalizar un regate, el conteo de pasos comienza con el primer contacto del pie tras coger el balón. El jugador puede dar dos pasos adicionales antes de pasar, lanzar o iniciar un nuevo bote. Una de las interpretaciones más debatidas se refiere al paso cero o gather step, concepto adoptado oficialmente por FIBA en 2017. Este paso cero es el contacto del pie que se produce en el mismo momento o inmediatamente después de que el jugador gane control total del balón. Una vez establecido este paso cero, el jugador puede dar dos pasos adicionales, lo que en apariencia permite tres apoyos. Esta interpretación alineó el reglamento FIBA con la NBA, donde el gather step se reconocía desde hacía años, permitiendo movimientos más fluidos y espectaculares en penetraciones y contraataques. La señalización arbitral de los pasos consiste en rotar los puños uno alrededor del otro, simulando el movimiento de caminar. La consecuencia inmediata es la pérdida de posesión, con saque de banda para el equipo contrario desde el punto más cercano a donde se cometió la infracción. Esta sanción relativamente simple ha generado innumerables controversias a lo largo de la historia del baloncesto, especialmente en momentos decisivos de partidos importantes. Las situaciones más comunes donde se producen pasos incluyen: jugadores que reciben el balón en movimiento y no coordinan correctamente sus apoyos; pivotes que levantan el pie de apoyo antes de soltar el balón para driblar; finalizaciones cerca del aro donde el jugador da un paso extra tras completar los dos pasos permitidos; y situaciones de contraataque donde la velocidad dificulta el control preciso de los apoyos. Los jugadores novatos suelen cometer pasos al recibir pases en movimiento, mientras que incluso profesionales experimentan ocasionalmente esta violación en situaciones de alta presión o cuando intentan maniobras complejas. La aplicación de la regla de pasos ha evolucionado significativamente. En las décadas de 1950 y 1960, los árbitros sancionaban con extrema rigurosidad cualquier movimiento sospechoso de los pies. Esta interpretación estricta limitaba la creatividad ofensiva y ralentizaba el juego. Gradualmente, la interpretación se volvió más permisiva, reconociendo que ciertos movimientos naturales del cuerpo humano al cambiar de dirección o detenerse en velocidad no constituían ventaja competitiva desleal. La introducción del paso cero representó el reconocimiento oficial de esta realidad biomecánica. Las diferencias entre FIBA y NBA, aunque menores tras la adopción del paso cero por ambas organizaciones, aún existen en detalles de interpretación. La NBA tiende a ser ligeramente más permisiva en situaciones de transición rápida y en jugadas espectaculares, mientras que FIBA mantiene un criterio algo más estricto en competiciones internacionales. Estas diferencias pueden generar confusión en jugadores que transitan entre diferentes ligas y sistemas de competición. Estadísticamente, los pasos no se registran oficialmente como categoría individual en la mayoría de competiciones, agrupándose simplemente como pérdidas de balón. Sin embargo, estudios específicos han demostrado que aproximadamente el 15-20% de todas las pérdidas de balón en competiciones profesionales corresponden a violaciones de pasos, siendo más frecuentes en equipos con jugadores jóvenes o en situaciones de alta fatiga al final de los partidos. Casos límite incluyen situaciones donde el jugador resbala o pierde el equilibrio involuntariamente; jugadas donde el balón está suelto y el jugador lo recupera mientras se mueve; y resbalones del pie de pivote que podrían interpretarse como movimiento intencional o simple pérdida de tracción. Estas situaciones requieren juicio arbitral considerando la ventaja obtenida y la intencionalidad del movimiento.