Glosario de Baloncesto

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Lesión de Hombro

En inglés: Shoulder Injury

Las lesiones de hombro en el baloncesto abarcan un amplio espectro de condiciones que afectan la articulación más móvil y compleja del cuerpo humano. El hombro es fundamental para prácticamente todos los aspectos del baloncesto: lanzar, pasar, rebotear, defender y mantener el equilibrio durante el juego físico. Esta articulación de tipo bola y cavidad (glenohumeral) sacrifica estabilidad por movilidad, haciéndola inherentemente vulnerable a lesiones, especialmente en un deporte de contacto con movimientos repetitivos por encima de la cabeza. Las lesiones de hombro en el baloncesto pueden clasificarse en varias categorías principales. Las luxaciones y subluxaciones del hombro ocurren cuando la cabeza del húmero se sale parcial o completamente de la cavidad glenoidea. Los desgarros del manguito rotador afectan el grupo de cuatro músculos y tendones (supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular) que estabilizan y mueven el hombro. Las lesiones del labrum, incluyendo las lesiones SLAP (Superior Labrum Anterior to Posterior), dañan el anillo de cartílago que rodea la cavidad del hombro. La tendinitis y bursitis causan inflamación dolorosa en los tendones y sacos llenos de líquido del hombro. Las luxaciones de hombro en el baloncesto típicamente ocurren durante caídas donde el jugador extiende el brazo para protegerse, durante colisiones con otros jugadores, o al intentar alcanzar agresivamente un balón suelto. La luxación anterior, donde la cabeza del húmero se desplaza hacia adelante, es la más común. El momento de la luxación es extremadamente doloroso, con el hombro visiblemente deformado y el brazo sostenido en una posición anormal. La luxación requiere reducción inmediata (recolocación de la articulación) por personal médico calificado. Lo preocupante de las luxaciones de hombro es la alta tasa de recurrencia, especialmente en atletas jóvenes. Cada luxación subsecuente causa más daño a las estructuras de soporte del hombro, incluyendo el labrum, cápsula articular y ligamentos. Después de la primera luxación, hay aproximadamente 80-90% de probabilidad de luxaciones recurrentes en atletas menores de 20 años. Muchos jugadores eventualmente requieren estabilización quirúrgica, típicamente reparación artroscópica del labrum y cápsula, seguida de 4-6 meses de rehabilitación. Los desgarros del manguito rotador pueden ser traumáticos (resultando de una lesión aguda) o degenerativos (desarrollándose gradualmente con el tiempo). En jugadores jóvenes, los desgarros traumáticos son más comunes, ocurriendo durante caídas sobre un brazo extendido, al intentar atrapar un pase difícil con el brazo extendido, o durante colisiones. Los jugadores mayores son más susceptibles a desgarros degenerativos debido al desgaste acumulativo y cambios relacionados con la edad en los tendones. Los síntomas de desgarros del manguito rotador incluyen dolor en la parte superior y lateral del hombro, especialmente al levantar el brazo o alcanzar hacia arriba. Puede haber debilidad notable al intentar levantar el brazo contra resistencia o al realizar rotaciones. Los movimientos por encima de la cabeza, como lanzar, se vuelven difíciles y dolorosos. Los desgarros completos pueden causar incapacidad para elevar el brazo activamente, aunque el movimiento pasivo (cuando alguien más mueve el brazo) puede ser posible. Las lesiones SLAP afectan el labrum superior donde el tendón del bíceps se ancla al hombro. Estas lesiones pueden resultar de caídas sobre un brazo extendido, tracción repentina del brazo, o estrés repetitivo de movimientos por encima de la cabeza. Los síntomas incluyen dolor profundo en el hombro, sensación de chasquido o atrapamiento con ciertos movimientos, y debilidad al lanzar o realizar movimientos específicos. La tendinitis del manguito rotador y la bursitis subacromial son condiciones por sobreuso que resultan del estrés repetitivo de lanzar, pasar y otras actividades por encima de la cabeza. Los síntomas incluyen dolor gradual que empeora con la actividad, especialmente al levantar el brazo hacia el lado entre 60-120 grados (arco doloroso). Puede haber dolor nocturno, especialmente al acostarse sobre el hombro afectado. La inflamación crónica sin tratamiento puede progresar a desgarros del manguito rotador. La separación acromioclavicular (AC) afecta la articulación donde la clavícula se encuentra con el acromion (parte de la escápula). Esta lesión típicamente resulta de caídas directas sobre el hombro o sobre una mano extendida. La gravedad se clasifica en seis grados según el desplazamiento y el daño ligamentoso. Los grados I y II generalmente se tratan conservadoramente, mientras que los grados III-VI pueden requerir cirugía. El diagnóstico de lesiones de hombro comienza con un examen físico detallado evaluando el rango de movimiento, fuerza y estabilidad. Pruebas especiales como el test de Neer (impingement), prueba de Hawkins-Kennedy, test de cajón anterior/posterior (estabilidad), prueba de crank (lesiones SLAP), y pruebas de fuerza del manguito rotador proporcionan información diagnóstica valiosa. Las radiografías detectan fracturas y luxaciones. La resonancia magnética es el estándar de oro para evaluar desgarros del manguito rotador, lesiones del labrum y otros daños de tejidos blandos. El tratamiento varía según el tipo y severidad de la lesión. Muchas condiciones, especialmente tendinitis, bursitis y desgarros parciales del manguito rotador, responden bien al tratamiento conservador incluyendo reposo modificado, antiinflamatorios, fisioterapia y modificación de actividades. Las lesiones más severas, como luxaciones recurrentes, desgarros completos del manguito rotador o lesiones SLAP sintomáticas, pueden requerir reparación quirúrgica. La rehabilitación del hombro enfatiza el fortalecimiento de los estabilizadores escapulares, el manguito rotador y los músculos posturales. El retorno al baloncesto requiere recuperación completa del rango de movimiento, fuerza simétrica y capacidad de realizar movimientos específicos del deporte sin dolor.