Glosario de Baloncesto

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Lesión de Muñeca

En inglés: Wrist Injury

Las lesiones de muñeca en el baloncesto representan un desafío significativo debido al papel crucial que estas articulaciones desempeñan en el manejo del balón, lanzamiento, pase y protección durante caídas. La muñeca es una articulación compleja compuesta por ocho huesos pequeños del carpo dispuestos en dos filas, junto con los extremos distales del radio y el cúbito, conectados por una red intrincada de ligamentos, tendones y cartílago. Esta complejidad anatómica permite el amplio rango de movimiento necesario para las habilidades finas del baloncesto, pero también crea numerosas oportunidades para lesiones. Las fracturas de muñeca son las lesiones más comunes y a menudo más graves que afectan esta articulación en jugadores de baloncesto. La fractura de Colles, que afecta el extremo distal del radio cerca de la muñeca, es particularmente frecuente. Esta lesión típicamente ocurre cuando un jugador cae hacia adelante y extiende la mano para amortiguar la caída, transmitiendo fuerzas significativas a través de la muñeca. El impacto puede fracturar el radio, a menudo con desplazamiento dorsal del fragmento distal, creando la deformidad característica en 'tenedor'. Las fracturas del escafoides, uno de los huesos del carpo, son especialmente problemáticas porque pueden pasar desapercibidas inicialmente. El escafoides es el hueso del carpo más comúnmente fracturado, típicamente lesionado durante caídas sobre una mano extendida. El jugador experimenta dolor en el lado del pulgar de la muñeca, especialmente en la 'tabaquera anatómica' (el hueco visible cuando se extiende el pulgar). Las radiografías iniciales a veces no muestran la fractura, y el diagnóstico puede requerir imágenes de seguimiento o resonancia magnética. Lo preocupante de las fracturas del escafoides es el riesgo de no unión (falta de curación) o necrosis avascular (muerte del tejido óseo) debido al suministro sanguíneo precario del hueso. Si no se diagnostican y tratan adecuadamente, estas complicaciones pueden llevar a artritis degenerativa y dolor crónico de muñeca. El tratamiento varía desde inmovilización con yeso para fracturas no desplazadas hasta fijación quirúrgica con tornillos para fracturas desplazadas o para permitir un retorno más rápido al deporte. Los esguinces de muñeca involucran estiramiento o desgarro de los ligamentos que estabilizan los huesos del carpo y la articulación radiocarpiana. El esguince del ligamento escafo-lunar, que conecta el escafoides y el semilunar, es particularmente común y puede ser grave. Los esguinces leves causan dolor, hinchazón y sensibilidad leve. Los esguinces moderados a severos pueden causar inestabilidad significativa de la muñeca, debilidad del agarre y dolor persistente durante actividades que cargan la muñeca. La lesión del fibrocartílago triangular (TFCC) afecta la estructura de cartílago en el lado del meñique de la muñeca que amortigua y estabiliza la articulación. Las lesiones del TFCC pueden resultar de caídas sobre una mano extendida, movimientos de torsión de la muñeca, o estrés repetitivo. Los síntomas incluyen dolor en el lado cubital (meñique) de la muñeca, especialmente al rotar el antebrazo o aplicar presión con el talón de la mano. Puede haber chasquidos o sensación de atrapamiento con ciertos movimientos. La tendinitis de muñeca, particularmente la tendinitis de De Quervain que afecta los tendones en el lado del pulgar de la muñeca, puede desarrollarse por el uso repetitivo durante dribleo, lanzamiento y manejo del balón. Los síntomas incluyen dolor e hinchazón en la base del pulgar y el lado radial de la muñeca, dolor al formar un puño, agarrar objetos o girar la muñeca. La prueba de Finkelstein, donde se dobla el pulgar a través de la palma y se inclina la muñeca hacia el meñique, provoca dolor característico. El síndrome del túnel carpiano, aunque menos común en jugadores jóvenes, puede afectar a atletas debido al uso repetitivo o trauma directo a la muñeca. Esta condición involucra compresión del nervio mediano mientras pasa a través del túnel carpiano en la muñeca. Los síntomas incluyen entumecimiento, hormigueo o ardor en el pulgar, índice, medio y la mitad radial del dedo anular. Los síntomas a menudo empeoran por la noche y pueden incluir debilidad del agarre o torpeza al manipular objetos pequeños. Las lesiones por avulsión, donde un tendón arranca un pequeño fragmento de hueso de su sitio de inserción, pueden ocurrir en la muñeca durante movimientos forzados extremos. Las gangliones, quistes llenos de líquido que se desarrollan a lo largo de tendones o articulaciones, pueden aparecer en la muñeca, a veces causando dolor o restricción del movimiento si comprimen estructuras adyacentes. El diagnóstico de lesiones de muñeca comienza con un examen físico cuidadoso, evaluando la hinchazón, deformidad, rango de movimiento, fuerza del agarre y áreas específicas de sensibilidad. Las radiografías desde múltiples ángulos son esenciales para detectar fracturas. Las vistas especiales del escafoides son necesarias cuando se sospecha fractura de este hueso. La resonancia magnética proporciona excelente detalle de ligamentos, cartílago, tendones y puede detectar fracturas ocultas o necrosis avascular temprana. El tratamiento varía ampliamente según el tipo y severidad de la lesión. Las fracturas no desplazadas pueden tratarse con inmovilización mediante férula o yeso. Las fracturas desplazadas generalmente requieren reducción (realineación) y pueden necesitar fijación quirúrgica con alambres, placas o tornillos. Los esguinces leves responden a reposo, hielo, compresión, elevación y protección con férula o vendaje de soporte. Las lesiones más severas de ligamentos o TFCC pueden requerir inmovilización prolongada o reparación artroscópica. La tendinitis se trata con reposo modificado, antiinflamatorios, terapia física y modificaciones de técnica. Las inyecciones de corticosteroides pueden considerarse para casos persistentes, aunque deben usarse juiciosamente debido al riesgo de debilitamiento de tendones. La rehabilitación enfatiza la recuperación del rango de movimiento mediante ejercicios suaves de movilización, fortalecimiento progresivo de músculos del antebrazo y mano, y ejercicios específicos de agarre. Los tiempos de recuperación varían desde 2-3 semanas para esguinces leves hasta 3-4 meses o más para fracturas complejas.