Correr y Tirar
En inglés: Run and Gun
El estilo "correr y tirar" o "run and gun" representa uno de los enfoques más ofensivos y emocionantes del baloncesto, caracterizado por transiciones constantes, tiros rápidos, énfasis en anotación sobre defensa, y un ritmo vertiginoso que prioriza posesiones en lugar de eficiencia. Este estilo busca abrumar a los oponentes mediante volumen ofensivo puro, generando tantas oportunidades de tiro que incluso con porcentajes moderados, el total de puntos anotados supera al rival. Es la expresión más pura de baloncesto de ritmo acelerado. La filosofía fundamental del run and gun rechaza el dogma tradicional de que la defensa gana campeonatos. En lugar de eso, estos equipos creen que la mejor defensa es una ofensiva imparable que obligue al rival a intentar igualar un ritmo que no pueden sostener. Los marcadores típicamente son extraordinariamente altos (110-130 puntos por partido), con totales combinados frecuentemente excediendo 220-240 puntos. Las características distintivas incluyen: contraataques tras cada posesión defensiva sin importar si se captura el rebote limpiamente o no, tiros tomados dentro de los primeros 7-10 segundos de posesión, múltiples intentos de tres puntos (frecuentemente 30-45 por partido), énfasis mínimo en defensa posicional estructurada, y voluntad de intercambiar canastas con el rival creyendo que eventualmente el volumen ofensivo prevalecerá. Los jugadores ideales para el run and gun poseen características específicas: velocidad y atletismo élite para correr cancha constantemente, excelente capacidad de tiro especialmente en movimiento, habilidad para tomar decisiones rápidas sin sobreanalizar, resistencia cardiovascular excepcional, y mentalidad ofensiva que no se intimida después de fallos consecutivos. Los tiradores son particularmente valiosos porque el ritmo genera numerosas oportunidades de tiro abierto. La estrategia ofensiva es deliberadamente simple para facilitar ejecución a alta velocidad. En lugar de sistemas complejos con múltiples opciones, el run and gun típicamente opera con principios generales: corre, espacia, tira cuando estés abierto, penetra y pasa cuando la defensa colapsa. Esta simplicidad permite a jugadores operar en instinto atlético en lugar de pensamiento táctico complejo, acelerando la toma de decisiones. Los beneficios son múltiples. El alto volumen de posesiones magnifica ventajas ofensivas pequeñas: si un equipo anota 1.10 puntos por posesión versus 1.05 del rival, esa diferencia de .05 se amplifica masivamente con 110 posesiones versus 85. La fatiga acumulativa destruye a rivales no acostumbrados al ritmo. Los partidos de alto puntaje también son tremendamente emocionantes para aficionados, creando ventaja de local significativa. Los riesgos son igualmente significativos. La defensa comprometida resulta en ceder puntos fáciles constantemente. Los porcentajes de tiro pueden sufrir debido a selección apresurada. Las pérdidas de balón aumentan con el ritmo acelerado. La fatiga puede ser devastadora en tramos finales de partidos cerrados o durante playoffs cuando los juegos son más densos. Además, arbitros que permiten juego físico pueden neutralizar ventajas de velocidad. La construcción del roster para run and gun requiere profundidad excepcional. Con el desgaste físico del estilo, rotaciones de 10-11 jugadores son comunes para mantener piernas frescas. Los equipos priorizan jugadores jóvenes y atléticos sobre veteranos, ya que la edad típicamente reduce la capacidad de mantener ese ritmo. La química ofensiva es más importante que defensiva, invirtiendo la jerarquía tradicional de construcción de equipos. En defensa, los equipos run and gun frecuentemente emplean esquemas de alto riesgo y alta recompensa: trampas agresivas para forzar pérdidas, juego de manos activo en lugar de defensa posicional sólida, intercambios defensivos liberales para mantener velocidad, y voluntad de ceder algunos tiros fáciles a cambio de forzar ritmo. El objetivo defensivo no es detener cada posesión sino crear suficientes paradas y transiciones para alimentar la ofensiva. Históricamente, equipos emblemáticos incluyen los Suns de Paul Westphal con Kevin Johnson en los 90s, los Warriors de Don Nelson, los Suns de Mike D'Antoni con Steve Nash, y programas universitarios como Loyola Marymount bajo Paul Westhead, que promediaron 122.4 puntos por partido en 1990. Estos equipos demostraron que el run and gun puede ser efectivo pero raramente conduce a campeonatos, ya que los playoffs típicamente favorecen ejecución y defensa sobre velocidad pura.