Glosario de Baloncesto

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Pase Picado

En inglés: Bounce Pass

El pase picado es una técnica fundamental de baloncesto que consiste en lanzar el balón hacia el suelo de manera que rebote una vez antes de llegar a las manos del receptor. Esta modalidad de pase es especialmente efectiva para evadir defensores con los brazos extendidos y para entregar el balón en situaciones de tráfico interior donde los pases directos serían interceptados fácilmente. La mecánica del pase picado requiere que el jugador sostenga el balón con ambas manos a la altura del pecho o ligeramente por debajo, adoptando una postura atlética con las rodillas flexionadas y el peso corporal equilibrado. Los codos deben estar ligeramente flexionados y cerca del cuerpo para generar potencia sin telegrafiar la intención del pase. El punto de contacto del balón con el suelo debe ubicarse aproximadamente a dos tercios de la distancia entre el pasador y el receptor, aunque esta proporción varía según la velocidad deseada y la distancia total. La ejecución comienza con un paso adelante hacia el objetivo, generalmente con el pie opuesto a la mano dominante si se trata de un pase de una mano, o con cualquier pie si es de dos manos. Simultáneamente, el jugador extiende los brazos hacia adelante y abajo, imprimiendo un giro de retroceso al balón mediante una rotación de las muñecas y los dedos. Este backspin es crucial porque reduce la velocidad del balón tras el bote y facilita su recepción. La fuerza del pase debe calibrarse cuidadosamente: demasiada potencia hará que el balón rebote demasiado alto y pierda su propósito de evadir defensores, mientras que poca fuerza resultará en un pase lento susceptible de robo. Desde la perspectiva táctica, el pase picado encuentra su máxima utilidad en situaciones específicas del juego. En el poste bajo, es la opción preferida para alimentar a pivots y aleros-pivots, ya que permite sortear las manos elevadas de los defensores que protegen el perímetro. En transiciones y contraataques, aunque menos común que el pase directo, puede ser efectivo cuando un defensor intenta cortar el carril de pase con los brazos arriba. En situaciones de pick and roll, el base puede utilizar el pase picado para entregar el balón al jugador que corta hacia el aro tras el bloqueo, especialmente cuando el defensor del bloqueador se posiciona agresivamente. Históricamente, el pase picado ha sido una técnica esencial desde los inicios del baloncesto moderno, aunque su uso ha evolucionado significativamente. En las décadas de 1960 y 1970, cuando el juego interior dominaba la estrategia ofensiva, el pase picado era aún más prevalente que en la era contemporánea. Jugadores legendarios como Bob Cousy y Magic Johnson elevaron el pase picado a una forma de arte, demostrando que podía ser tan creativo y espectacular como cualquier otra faceta del juego. Magic Johnson, en particular, era maestro en utilizar pases picados no convencionales, incluyendo variantes de una mano y con efecto lateral para sortear múltiples defensores. Las variaciones avanzadas del pase picado incluyen el pase picado de una mano, que ofrece mayor alcance y es más difícil de anticipar, pero requiere control excepcional para mantener la precisión. El pase picado cruzado combina el movimiento con un paso lateral abrupto, cambiando el ángulo de entrega en el último momento para engañar al defensor. Algunos jugadores de élite han desarrollado la capacidad de ejecutar pases picados con efecto lateral o spin, haciendo que el balón curve su trayectoria después del bote, aunque esta técnica es extremadamente difícil de dominar y controlar. En cuanto a efectividad y riesgos, el pase picado presenta ventajas y desventajas claras. Su principal fortaleza radica en la capacidad de penetrar líneas defensivas bajas y evadir manos extendidas hacia arriba. Es particularmente efectivo contra defensas con presión de manos activas en los carriles de pase. Sin embargo, el pase picado es inherentemente más lento que el pase de pecho directo, lo que da a los defensores más tiempo para reaccionar si anticipan la jugada. Además, en superficies irregulares o con suelos resbaladizos, el bote puede resultar impredecible. Los jugadores defensivos expertos pueden posicionarse para interceptar pases picados bajando rápidamente las manos o incluso utilizando los pies para desviar el balón. Para practicar efectivamente el pase picado, los jugadores deben comenzar con ejercicios en pareja a distancias cortas, enfocándose en la mecánica correcta: punto de impacto consistente, backspin apropiado y seguimiento completo del movimiento. Gradualmente, se aumenta la distancia y se incorporan elementos de presión defensiva. Un ejercicio avanzado consiste en ejecutar pases picados mientras se mantiene contacto visual con múltiples receptores potenciales, desarrollando visión periférica y capacidad de decisión. Practicar pases picados en movimiento, tanto lateral como hacia adelante, simula situaciones reales de juego. Los errores frecuentes incluyen picar el balón demasiado cerca del pasador o del receptor, resultando en rebotes inadecuados; no aplicar suficiente backspin, haciendo que el balón acelere tras el bote en lugar de desacelerar; telegrafiar el pase mediante movimientos preparatorios obvios; y utilizar el pase picado en situaciones donde un pase directo sería más efectivo, como en espacios abiertos sin defensores intermedios. En el baloncesto moderno, aunque la frecuencia del pase picado ha disminuido debido al énfasis en el juego de perímetro y el espaciamiento, sigue siendo una herramienta indispensable para bases y jugadores con visión de juego excepcional. En sistemas ofensivos que priorizan el movimiento de balón y cortes hacia el aro, el pase picado facilita entregas precisas en situaciones de tráfico. Equipos con pivots dominantes como Nikola Jokic continúan utilizando el pase picado regularmente para alimentar el poste. La analítica moderna ha confirmado que, ejecutado en el contexto correcto, el pase picado mantiene porcentajes de completación comparables a otros tipos de pase mientras ofrece ventajas específicas contra ciertas configuraciones defensivas.