Bonus
En inglés: Bonus
El bonus, también denominado penalización de equipo o situación de tiros libres, constituye una regla fundamental que penaliza progresivamente a equipos que acumulan faltas personales excesivas durante un periodo determinado. Una vez que un equipo alcanza el límite reglamentario de faltas de equipo en un cuarto o periodo, entra en situación de bonus, lo que significa que cada falta personal adicional que cometa resultará en tiros libres para el equipo contrario, independientemente de si la falta ocurre durante una acción de tiro o no. Esta regla busca desincentivar el juego excesivamente físico y la acumulación estratégica de faltas tácticas. Según el reglamento FIBA vigente, un equipo entra en situación de bonus cuando acumula cinco faltas de equipo en un cuarto de diez minutos. A partir de la quinta falta de equipo (es decir, desde la sexta falta en adelante), cualquier falta personal que cometa ese equipo resultará en dos tiros libres para el jugador que sufrió la falta, excepto si esta ocurrió durante un lanzamiento donde se aplicarían las reglas específicas de faltas de tiro. Es crucial entender que las faltas de equipo se resetean a cero al inicio de cada cuarto, no acumulándose durante todo el partido como ocurre con las faltas individuales de los jugadores. La NBA utiliza un sistema ligeramente diferente. Un equipo entra en bonus tras cometer cinco faltas en un cuarto de doce minutos, pero solo las faltas cometidas en los últimos dos minutos del cuarto generan automáticamente dos tiros libres. Durante los primeros diez minutos del cuarto, las primeras cuatro faltas no generan tiros libres a menos que ocurran en acción de tiro. A partir de la quinta falta de equipo, las faltas no relacionadas con tiros generan situación de bonus con dos tiros libres. Adicionalmente, la NBA implementa la regla de un-y-uno en ciertas situaciones históricamente, aunque esto ha evolucionado en reglamentos recientes. La señalización arbitral de la situación de bonus involucra a la mesa de anotadores, quienes deben activar un indicador visual (generalmente luces o señales electrónicas) informando que el equipo correspondiente está en bonus. Cuando se comete una falta y el equipo infractor está en bonus, el árbitro señala dos tiros libres extendiendo dos dedos y señalando hacia la línea de tiros libres. Esta comunicación clara asegura que jugadores, entrenadores y espectadores comprendan inmediatamente las consecuencias de la falta. Las consecuencias estratégicas del bonus son profundas y multifacéticas. Equipos que entran en bonus temprano en un cuarto deben moderar significativamente su agresividad defensiva, especialmente en situaciones alejadas del aro donde las faltas parecen especialmente costosas. Conversamente, equipos que enfrentan rivales en bonus pueden atacar agresivamente sabiendo que incluso faltas alejadas del aro resultarán en oportunidades de tiros libres. Esta dinámica transforma completamente el cálculo táctico de los últimos minutos de cada cuarto. La gestión de faltas de equipo constituye responsabilidad crítica de los entrenadores. Los técnicos deben monitorear constantemente el contador de faltas de equipo, ajustando esquemas defensivos cuando se aproximan al límite de bonus. Algunos entrenadores adoptan filosofías de foul to give, donde con exactamente cuatro faltas de equipo pueden cometer una falta táctica sin conceder tiros libres, especialmente útil para detener contraataques o consumir tiempo del reloj en situaciones específicas. La situación de doble bonus no existe en baloncesto como en otros deportes, pero el concepto de penalización acumulativa es el mismo: más faltas resultan en mayores penalizaciones. Sin embargo, FIBA y NBA no implementan escalado adicional más allá del bonus básico. Una vez que un equipo está en bonus, cada falta adicional tiene las mismas consecuencias, sin importar si es la sexta, décima o vigésima falta del cuarto. Casos especiales incluyen situaciones donde las faltas ocurren simultáneamente con el final de un cuarto. Si se comete una falta cuando el tiempo del cuarto ha expirado, pero el equipo infractor estaba en bonus durante ese cuarto, los tiros libres se ejecutan al inicio del siguiente cuarto con el contador de faltas de equipo ya reseteado a cero. Esto puede generar situaciones confusas donde los tiros libres se conceden por bonus del cuarto anterior pero el nuevo cuarto comienza sin ningún equipo en bonus. Otra situación relevante involucra faltas técnicas y antideportivas. Estas faltas especiales no cuentan para el total de faltas de equipo que determina el bonus, aunque sí cuentan para las faltas personales del jugador infractor. Esta distinción evita que equipos puedan ser penalizados doblemente (técnica más bonus) por infracciones conductuales. Históricamente, la regla de bonus evolucionó como respuesta a estrategias de fouling deliberado. En los años 1950, antes de que existieran penalizaciones acumulativas, equipos con ventaja podían cometer faltas tácticas indefinidamente para detener el reloj y el juego rival sin mayores consecuencias. La implementación del bonus creó costo real para esta estrategia, forzando a equipos a mantener disciplina defensiva durante todo el partido. Estadísticamente, equipos que mantienen a sus oponentes fuera de bonus durante la mayor parte de los cuartos tienden a tener mejor rendimiento defensivo global, ya que esto indica disciplina, posicionamiento correcto y evitación de contactos innecesarios. Conversamente, equipos que entran en bonus muy temprano en los cuartos enfrentan desventajas significativas, concediendo aproximadamente 1.5-1.8 puntos esperados por cada falta adicional que cometen durante el resto del periodo.