Pase Envolvente
En inglés: Wrap Around Pass
El pase envolvente es una técnica especializada que consiste en pasar el balón alrededor de un defensor, utilizando un movimiento curvo que rodea literalmente el cuerpo del oponente para alcanzar al compañero de equipo. Esta habilidad representa una solución creativa a uno de los desafíos más comunes en el baloncesto: cómo distribuir el balón cuando existe un defensor directamente en la línea de pase. A diferencia del pase por la espalda, que rodea el cuerpo del pasador, el pase envolvente rodea el cuerpo del defensor, requiriendo una coordinación excepcional, control del balón y lectura defensiva. El pase envolvente se ejecuta típicamente con una mano, utilizando un movimiento de barrido que comienza desde un lado del cuerpo y se envuelve alrededor del defensor. El pasador debe calcular con precisión la distancia, velocidad y trayectoria necesarias para que el balón evite las manos extendidas del defensor mientras mantiene suficiente velocidad para llegar al receptor antes que los defensores secundarios puedan reaccionar. Esta técnica exige gran habilidad manual y una comprensión profunda del posicionamiento corporal, tanto del defensor como del receptor. Los jugadores con manos grandes y dedos largos tienen ventaja en la ejecución de este pase, ya que pueden controlar mejor el balón durante el movimiento envolvente y aplicar el efecto necesario para curvarlo alrededor del defensor. En el juego profesional, el pase envolvente aparece frecuentemente en situaciones de poste bajo. Cuando un jugador interior recibe el balón de espaldas al aro y enfrenta una defensa frontal agresiva, puede usar el pase envolvente para encontrar compañeros cortando hacia el canasta desde ángulos que requieren que el balón rodee al defensor. También es común en situaciones de pick and roll cuando el defensor del balón se posiciona para negar el pase directo al bloqueador que se abre. El armador puede utilizar el pase envolvente para curvar el balón alrededor del defensor y encontrar al compañero en el cilindro del aro. La efectividad del pase envolvente depende enormemente del timing y la sincronización. El receptor debe estar en movimiento hacia el balón, creando un objetivo móvil que es más difícil de interceptar para los defensores secundarios. El pasador debe liberar el balón en el momento exacto en que el receptor está en posición óptima, ni demasiado pronto que permita la recuperación defensiva, ni demasiado tarde que resulte en una violación de tres segundos o un tiro forzado. Esta sincronización se desarrolla a través de la química del equipo y la repetición en práctica. El pase envolvente también tiene aplicaciones en el juego perimetral. Cuando un jugador maneja el balón en el ala y enfrenta un defensor agresivo que niega todos los pases frontales, puede usar el pase envolvente para encontrar compañeros relocalizándose en el lado opuesto o cortando hacia la canasta. Este tipo de pase es particularmente efectivo contra defensas de zona, donde los defensores ocupan espacios pero dejan líneas de pase curvas disponibles alrededor de sus posiciones estáticas. Desde el punto de vista del entrenamiento, el pase envolvente requiere ejercicios específicos que simulan situaciones de juego con defensores activos. Los jugadores practican con sillas, conos o defensores estacionarios primero, desarrollando la sensación del ángulo y la fuerza necesarios. Luego progresan a situaciones dinámicas donde tanto el pasador como el receptor se mueven mientras un defensor intenta activamente interrumpir el pase. La práctica repetitiva desarrolla la memoria muscular y la confianza necesarias para ejecutar este pase en situaciones de juego real. Los riesgos asociados con el pase envolvente incluyen pérdidas de balón si el defensor lee correctamente la intención o extiende sus brazos efectivamente. La naturaleza curva del pase significa que el balón viaja una distancia mayor y permanece en el aire más tiempo que un pase directo, dando a los defensores más oportunidad de reaccionar. Por esta razón, el pase envolvente funciona mejor cuando se combina con movimiento sin balón efectivo y cuando el defensor está comprometido en una dirección específica.