Esguince de Ligamento Colateral
En inglés: MCL Sprain
El esguince del ligamento colateral medial (LCM) es una lesión común en el baloncesto que afecta uno de los cuatro ligamentos principales de la rodilla. El ligamento colateral medial se encuentra en la parte interior de la rodilla y conecta el fémur con la tibia, proporcionando estabilidad lateral y protegiendo la rodilla contra fuerzas que empujan hacia dentro. A diferencia de la rotura del ligamento cruzado anterior, los esguinces del LCM generalmente tienen un pronóstico más favorable y tiempos de recuperación más cortos, aunque siguen siendo lesiones significativas que requieren atención médica adecuada. Los esguinces del LCM se clasifican en tres grados según la gravedad del daño. Un esguince de grado 1 implica un estiramiento leve del ligamento con fibras microscópicamente desgarradas, causando dolor leve y mínima inestabilidad. El grado 2 representa un desgarro parcial del ligamento, con dolor moderado, hinchazón y cierta inestabilidad de la rodilla. El grado 3 es el más severo, indicando una rotura completa del ligamento, acompañada de dolor significativo, hinchazón considerable e inestabilidad marcada de la articulación. Esta lesión típicamente ocurre cuando hay un impacto directo en la parte exterior de la rodilla mientras el pie está plantado en el suelo, forzando la rodilla hacia dentro. En el baloncesto, esto puede suceder durante colisiones con otros jugadores, especialmente cuando un oponente cae sobre la parte lateral de la pierna del jugador, o durante movimientos de corte lateral donde la rodilla se tuerce internamente de manera anormal. Los jugadores que juegan en posiciones de mayor contacto físico, como los pívots y los ala-pívots, tienen un riesgo ligeramente mayor de sufrir este tipo de lesión. El diagnóstico comienza con un examen físico donde el médico evalúa la estabilidad de la rodilla mediante pruebas específicas como la prueba de estrés en valgo, que aplica presión hacia fuera en la parte inferior de la pierna mientras la rodilla está ligeramente flexionada. El dolor o el movimiento excesivo durante esta prueba indica daño al LCM. La resonancia magnética puede utilizarse para confirmar el diagnóstico y determinar la gravedad exacta del esguince, así como para detectar cualquier daño asociado a otras estructuras de la rodilla. El tratamiento varía según la gravedad de la lesión. Los esguinces de grado 1 y 2 generalmente se tratan de forma conservadora sin cirugía. El protocolo RICE (reposo, hielo, compresión y elevación) es fundamental en las primeras 48-72 horas para controlar la inflamación. Los jugadores pueden necesitar usar muletas temporalmente para reducir la carga sobre la rodilla lesionada. Una rodillera funcional puede proporcionar soporte adicional durante la fase de curación y el regreso gradual a la actividad. La fisioterapia es crucial para la recuperación completa. Los ejercicios iniciales se centran en mantener el rango de movimiento y prevenir la rigidez, progresando gradualmente hacia ejercicios de fortalecimiento del cuádriceps, isquiotibiales y músculos de la cadera. El fortalecimiento de estos grupos musculares proporciona soporte dinámico a la rodilla y puede ayudar a prevenir futuras lesiones. Los ejercicios de equilibrio y propiocepción son igualmente importantes para restaurar la función normal de la rodilla. Los tiempos de recuperación varían considerablemente según la gravedad: los esguinces de grado 1 pueden sanar en 1-2 semanas, los de grado 2 en 4-6 semanas, y los de grado 3 pueden requerir 8-12 semanas o más. En casos raros de esguinces de grado 3 con inestabilidad persistente, puede considerarse la cirugía reconstructiva, especialmente si hay lesiones concomitantes de otras estructuras de la rodilla. El retorno al juego debe ser gradual y basado en criterios funcionales específicos, no solo en el tiempo transcurrido. El jugador debe demostrar rango de movimiento completo, fuerza simétrica comparada con la pierna no lesionada, capacidad de realizar movimientos específicos del baloncesto sin dolor y confianza psicológica en la rodilla. Muchos jugadores optan por usar una rodillera de soporte durante las primeras semanas después de volver a la competición como medida preventiva.