Glosario de Baloncesto

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Lesión Inguinal

En inglés: Groin Injury

Las lesiones inguinales representan un grupo complejo de problemas que afectan la región de la ingle, involucrando músculos, tendones, ligamentos y otras estructuras anatómicas en la intersección del abdomen, pelvis y muslo. En el baloncesto, estas lesiones son particularmente problemáticas debido a la naturaleza multidireccional del deporte que requiere movimientos laterales constantes, cambios rápidos de dirección, aceleraciones y deceleraciones. La complejidad anatómica de la región inguinal hace que el diagnóstico preciso y el tratamiento efectivo sean especialmente desafiantes. El término 'lesión inguinal' abarca varias condiciones distintas. Los desgarros de aductores son los más comunes, afectando el grupo de músculos en el interior del muslo (aductor largo, aductor corto, aductor mayor, grácil y pectíneo) que mueven la pierna hacia la línea media del cuerpo. La pubalgia atlética, anteriormente conocida como hernia deportiva, involucra debilidad o desgarro en la pared abdominal posterior cerca de la ingle. La tendinopatía del iliopsoas afecta el músculo flexor de cadera principal. Las lesiones en la sínfisis del pubis y bursitis iliopsoas también pueden causar dolor inguinal. Las distensiones de los músculos aductores ocurren típicamente durante movimientos que requieren contracción poderosa de estos músculos, como cambios laterales de dirección, defensa lateral deslizante, o cuando el jugador intenta cambiar de dirección abruptamente mientras corre. El aductor largo es el músculo más frecuentemente lesionado. Como con otras lesiones musculares, las distensiones de aductores se clasifican en tres grados según la severidad del daño. Un grado I involucra micro-desgarros con dolor leve en la ingle, mínima pérdida de fuerza y capacidad de continuar jugando con molestias. El grado II representa un desgarro parcial más significativo con dolor moderado a severo en la región inguinal, hinchazón, hematomas y dificultad notable para realizar movimientos laterales o aducción de la pierna contra resistencia. El grado III indica una rotura completa del músculo, causando dolor intenso, incapacidad funcional marcada, hematomas extensos y posiblemente un defecto palpable en el músculo. La pubalgia atlética presenta síntomas más sutiles y crónicos. Los jugadores típicamente experimentan dolor profundo en la ingle que empeora gradualmente con el tiempo, especialmente durante actividades explosivas, cambios de dirección y movimientos de torsión. El dolor puede irradiar hacia el abdomen inferior, testículos o parte interna del muslo. Característicamente, el dolor mejora con el reposo pero regresa rápidamente al reanudar la actividad. Esta condición resulta de un desequilibrio entre los músculos abdominales y los aductores, creando estrés en la pared abdominal posterior. Varios factores de riesgo contribuyen a las lesiones inguinales. Los desequilibrios de fuerza entre aductores y abductores son particularmente problemáticos; idealmente, los aductores deberían tener al menos el 80% de la fuerza de los abductores. La debilidad del core y la estabilidad pélvica inadecuada aumentan el estrés en los músculos inguinales. La flexibilidad reducida de los aductores, fatiga muscular, cambios repentinos en la intensidad del entrenamiento y lesiones inguinales previas también incrementan el riesgo. El diagnóstico de lesiones inguinales puede ser complejo debido a la anatomía intrincada de la región. El examen físico incluye palpación de los músculos aductores, evaluación de la fuerza mediante pruebas de aducción contra resistencia, y pruebas específicas para diferentes estructuras. El dolor al apretar una pelota o las rodillas juntas contra resistencia sugiere lesión de aductores. El dolor al elevar la pierna estirada contra resistencia indica posible compromiso abdominal. La prueba de FABER (flexión, abducción, rotación externa) puede provocar dolor en ciertas condiciones. Las imágenes son importantes para el diagnóstico definitivo y la planificación del tratamiento. La resonancia magnética puede identificar desgarros musculares, edema óseo, anormalidades en la sínfisis del pubis y otras patologías de tejidos blandos. La ecografía puede ser útil para evaluar hernias ocultas y lesiones musculares. En casos de pubalgia atlética, el diagnóstico puede ser particularmente desafiante, a menudo requiriendo evaluación por especialistas con experiencia en esta condición. El tratamiento de distensiones agudas de aductores sigue el protocolo RICE inicial. Los antiinflamatorios pueden ayudar con el dolor y la inflamación. El reposo relativo es importante, pero la inmovilización completa debe evitarse. Los ejercicios suaves de rango de movimiento comienzan temprano para prevenir la rigidez. A medida que el dolor disminuye, la rehabilitación progresa hacia fortalecimiento de aductores, comenzando con ejercicios isométricos y avanzando hacia ejercicios concéntricos y excéntricos. El fortalecimiento del core y la estabilidad pélvica son componentes cruciales de la rehabilitación. Los ejercicios incluyen planchas, ejercicios de puente, trabajo de rotación del tronco y fortalecimiento específico de aductores como compresiones de pelota, ejercicios de deslizamiento lateral y aducción con banda elástica. El reentrenamiento del equilibrio y la propiocepción ayudan a restaurar el control neuromuscular. Para la pubalgia atlética que no responde al tratamiento conservador, la cirugía puede ser necesaria. El procedimiento generalmente involucra reparación de la pared abdominal posterior y puede incluir liberación de aductores. La recuperación postoperatoria requiere 3-4 meses antes de considerar el retorno al baloncesto competitivo. Los tiempos de recuperación para distensiones de aductores varían: grado I puede sanar en 1-2 semanas, grado II en 4-6 semanas, y grado III en 3 meses o más. La pubalgia atlética puede ser particularmente persistente, a veces requiriendo meses de tratamiento conservador o intervención quirúrgica.